Pocos son los europeos que han tenido el privilegio de conocer la reserva y parque natural Dzangha-Sangha en la República Centroafricana. La vista desde google maps es impactante, más de 4000 kilómetros cuadrados de verde apenas salpicados de nubes blancas (los vientos se estaban comportando bien el día que el satélite rondó la estepa que hace frontera con Camerún y la República del Congo) que hacen pensar en lo pequeño que es el hombre y el daño que es capaz de hacer entrando sin cuidado en la casa de especies de animales y plantas únicas, la de pobladores que desde hace siglos han dado tumbos por la zona y mantienen sus tradiciones y cultura casi intactas, el hogar de un ecosistema distinto a cualquier otro.
Pero desde esa altura no alcanza a verse los animales y la población del lugar, siendo su principal atractivo la presencia del Gorila Occidental (nombre en latín gorilla gorillla gorilla, sencillamente genial), un poco más pequeño que el Oriental pero no por ello menos impresionante, ya que Dzanga Sangha es uno de los dos lugares en el mundo donde se puede ir a observarlos en estado salvaje guiados por un pigmeo BaAka, tribu nómada de la selva tropical de la región que utilizan chasquidos con la lengua y gemidos para atraerlos, y así ser testigos de los hábitos de ese gran primate, pacífico y familiar, que puede pasar el día comiendo hasta 9 kilos de frutas, plantas y uno que otro insecto, mientras sus crías juegan a su alrededor, encima de él y en los árboles.
En la red se puede buscar fotografías de lo maravilloso de este bosque situado en la ribera del río Sangha, sus majestuosos gorilas, las manadas de elefantes, búfalos y jabalíes de bosque que lo cruzan, o grupos de Bongos (especie de antílope de la región) que miran a cámara con curiosidad, y provoca estar ahí escuchando el silencio del lugar, esperando a que sea roto por algún ruido de un gran espalda plateada llamado a su familia o un paquidermo abriéndose espacio entre los árboles.
Claro que youtube está cargado de videos, desgraciadamente casi todos anunciando y recordando la inminente desaparición del mencionado gorila debido al virus del Ébola, la cacería furtiva y (principalmente) la deforestación, pero sigue siendo insuficiente; de hecho, el ver videos hace que a uno le entren más ganas de conocer este paradisíaco y a la vez salvaje lugar.
Es posible hacerlo. Ir de Safari cobra una nueva dimensión por lo distinto que es a hacerlo en otros lugares del África que son más populares quizá por el sencillo hecho de haberse publicitado mejor. El sector Dzanga y el Ndoki pueden ser visitados saliendo en avión desde París (hay un vuelo semanal) o desde otro país africano a la capital Banqui, y de ahí en vuelos charter o en coche a Bayanga, la ciudad más cercana al Parque Nacional Dzanga-Ndoki. Una vez allá se puede pernoctar en el sitio, previa autorización, o en algún hotel de la mencionada ciudad, que a pesar de que está, como todo el continente, bajo amenaza de revueltas militares que se alebrestan cada tanto, es un lugar seguro.
Las reservas de vuelo, alquiler de habitación y de coche puede hacerse por internet, y la permisología para el parque una vez allá o llamando por teléfono, aunque atmbién se puede buscar páginas especializadas como bushtracks.com para que tramiten todo; sea como sea, si hay algun sitio donde la dueña es la naturaleza, sus animales y su estilo de vida, donde vale la pena decir “yo estuve allí”, ese es el bosque tropical africano y la reserva de Dzanga-Sangha.